Cosmeticorexia: ¿eres adicta a las cremas?

cosmeticorexia

Todo el mundo quiere sentirse bien consigo mismo y es normal usar cosméticos. Ahora bien, ¿en qué punto comienza a ser una auténtica adicción? Te explicamos en qué consiste la cosmeticorexia y cómo identificar si tienes un problema.

Qué es la cosmeticorexia

La cosmeticorexia es la adicción a los productos de belleza. Esta puede darse indistintamente en mujeres y hombres y no hay una edad fija en la que se empiece a manifestar. Por tanto, esta situación puede darse tanto en personas jóvenes como en maduras.

El uso compulsivo de cosméticos se denomina cosmeticorexia y se considera un trastorno.

Pero, teniendo en cuenta que el uso habitual y moderado de cosméticos es bueno y conveniente para rejuvenecer el rostro, ¿cómo se identifica si hay una adquisición insana o adictiva? Aquí tienes algunas pistas.

Uso compulsivo de cremas

Este problema es, en ocasiones, imperceptible, pero no por ello irreal.

Aunque es cierto que las coreanas tienen un ritual de belleza amplio y con muchos pasos, ¿no crees que hay algo que falla si tardas 1 hora por la mañana y otra por la noche solo en aplicarte los cosméticos?

Mejor hazte solo con los cosméticos que tu piel necesita.

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Uso de dosis por encima de lo recomendado

Uno de los principios básicos al usar un cosmético es que, ante la duda, mejor quedarte corta en la dosis. No pienses que por poner más vas a tener mejores resultados, porque no es verdad. Lo ideal es que le eches un vistazo a las recomendaciones del fabricante y, a partir de ahí, decidir.

Almacenamiento compulsivo de productos

Comprar cremas que nunca terminan de utilizarse y almacenarlas en el armario del baño… ¿tiene sentido? Si esta situación te ocurre, es recurrente y la cantidad de cremas que compras es elevada para el uso que haces, quizás tengas que preguntarte si tienes algún problema. Hay que guardar solo aquello que se va a utilizar.

La cosmeticorexia es un trastorno muy poco común y lo más probable es que tú no hayas llegado a ese punto. Pero si crees que alguna persona conocida sí que lo padece… ¡comparte este post para que sepa cómo afrontarlo! 

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